Existe una relación entre el cerebro (sistema nervioso), los instintos, la personalidad, las motivaciones que subyacen en el comportamiento, los conflictos y la llamada «enfermedad»?

 

¿Qué es la enfermedad? ¿Por qué justamente yo me enfermo? ¿Tiene la enfermedad un sentido?

Como decía Jung: «La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre».


Pero, ¿qué relación hay entre el carácter, la personalidad, la «Enfermedad» y los síntomas psíquicos y orgánicos que constituyen su expresión?

Un poco de Historia

Eneagrama


Del griego «enea» (nueve) y «grama» (signo) se trata de un símbolo geométrico de nueve puntas en el interior de un círculo; es un mapa, una estructura, a través de la cual se revelan los mecanismos (pasiones) que están en la base del comportamiento humano. Nueve personalidades, nueve lenguajes, nueve modos diferentes de percibir la realidad. (1)

Al ser un símbolo arquetípico, puede utilizarse para describir procesos y principios tanto físicos, como psicológicos, y/o  espirituales. "Tiene tantos significados  distintos como niveles hay de seres humanos" (Gurdieff) (2)

El símbolo del Eneagrama tiene tres partes que representan las tres leyes divinas que rigen toda la existencia. (Gurdieff)

Unidad

Manifestación 

Evolución 

Leyes Biológicas

A finales de los años 70, El Dr. Hamer formula que en la "base de la enfermedad" existe un shock biológico que se activa instantáneamente en tres planos: psique, cerebro y órgano. Un evento dramático que golpea al individuo de manera inesperada, representa el comienzo del proceso llamado comúnmente "enfermedad".

El síntoma no sólo tiene su origen en un conflicto biológico, sino que se manifiesta cuando el problema "psicológico" está resuelto y sobre todo es sensato. Nuestro cerebro es la sede de miles de programas biológicos sensatos que controlan y regulan el transcurso del proceso que llamamos enfermedad.

Estos procesos tienen un sentido para la supervivencia del individuo y de la especie y están en la base de nuestro comportamiento emocional, activados por emociones. (1)

Eneagrama Biológico

Manuele Baciarelli relata en su libro: 

Desde mis primeros estudios y seminarios sobre el tema del eneagrama he tenido de inmediato la impresión de que, detrás de aquellos nueve símbolos, se ocultaba algo muy profundo, que no era simplemente un sistema que describía los nueve tipos de personalidad.

Mi trabajo en estos años ha sido investigar la relación entre estos conflictos y las emociones dominantes que están en la base de los nueve tipos de personalidad del Eneagrama (más 27 subtipos) y la profunda unidad existente entre el conflicto, la emoción que se prevé y la «enfermedad». Conflicto en primer lugar inesperado, luego revivido como conflicto latente, que cada ser humano revive en su propia unicidad e irrepetibilidad.

Tomemos el síntoma de psoriasis (descamación de la piel) como ejemplo. 

Cual es el sentimiento y pensamiento por detrás?: "Quiero deshacerme de este contacto"

Ahora veamos cual es la motivación que subyace detrás de cada eneatipo: 

  • El E9 (pereza psicológica, el que no quiere conflictos) sentiría "Ya no quiero contacto y lo siento"

  • El E1 (ira, perfeccionista, el que quiere mejorar el mundo) sentiría "Quiero separarme pero no es justo"

  • El E6 (miedo, escéptico, controlador) sentiría "Quiero liberarme pero tengo miedo de su reacción"

 

Como podemos ver, el conflicto es siempre el mismo, el síntoma también, pero las motivaciones son diferentes, debido precisamente a cada una de las nueve personalidades. Es por eso que el trabajo se vuelve realmente más efectivo. La terapia no debe estar dirigida a curar la "Psoriasis", sino a trabajar en la motivación "específica" detrás de ella (y, por lo tanto, en la persona). 

Cada una de las nueve familias del eneagrama y en particular cada uno de los 27 subtipos, representa la respuesta adaptativa, la memoria biológica sensata (por tanto no enferma), el sentir personal frente a los acontecimientos de la vida chocantes e inesperados, pero también sobre todo la respuesta a aquellas situaciones recidivantes en las que recaemos continuamente. 


El hecho es que si nos quedamos atrapados, como sucede a menudo, en aquella emoción dominante, nuestro proceso evolutivo se bloquea o se ralentiza; por ello los síntomas que aparecen inevitablemente cada vez que resolvemos una situación, están ahí para advertirnos de algo que no funciona, que podemos cambiar de ruta y que no es sensato «golpear la cabeza siempre contra la misma piedra».

(1) Manuele Baciarelli: El Eneagrama Biológico

(2) Sandra Maitri: La dimensión espiritual de Eneagrama

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